Mostrando entradas con la etiqueta Annelis Torres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Annelis Torres. Mostrar todas las entradas

miércoles, junio 18, 2014

Condenan a 30, 20 y 10 años a los acusados del atentado contra Jordi Veras


Negro Veras y su hijo Jordi se abrazan luego del veredicto.
SANTIAGO. En medio de expectativas y un amplio dispositivo de seguridad, el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de Santiago emitió condenas de 30, 20 y 10 años para los acusados del atentado criminal contra el abogado y comunicador Jordi Veras.

El tribunal, presidido por la jueza Annelis Torres, impuso la pena máxima contra Candy Caminero Rodríguez, señalado como la persona que disparó contra Veras.

Adriano Román, Engel Carela Castro, Franklin Reynoso, Arturo del Castillo y Roberto Zabala recibieron 20 años de prisión preventiva en la cárcel de Rafey.

En tanto que Francisco Carela Castro sólo fue condenado a 10 años, como había pedido el Ministerio Público, y la parte acusatoria, debido a que había demostrado colaboración en el proceso de las investigaciones del atentado criminal.

También los jueces ordenaron el pago de una indemnización de RD$100 millones por daños y perjuicios contra Jordi Veras, a quien el grupo intentó matar en el 2010.

Luego de escuchar la sentencia, Jordi y su padre, Ramón Antonio Veras (Negro) irrumpieron en lágrimas, y se fundieron en un abrazo, tras cuatro años batallando en los tribunales para que se hiciera justicia.

Al concluir la audiencia, que se inició a las diez de la mañana, y concluyó media hora después, Jordi dijo que se siente satisfecho con la sentencia, al indicar que el veredicto envía un mensaje de esperanza.

"Con esta sentencia, podemos decir sin temor a equivocarnos que la justicia prevaleció sobre la delincuencia", expresó Veras.

Sostuvo que dedica el veredicto a las víctimas del sicariato que en estos últimos cuatro años no tuvieron su suerte de sobrevivir.

Mientras que su padre, manifestó que con el fallo se ha hecho justicia contra quienes intentaron asesinar su hijo. "Esta sentencia no es un triunfo de la familia Veras, sino un triunfo de lo mejor de los sociedad dominicana que ha mostrado solidaridad en estos momentos difíciles de nuestra vida", explicó Negro Veras.

En ese sentido, Veras agradeció a la ex fiscal de Santiago, Yeni Berenice Reynoso; al general de brigada Héctor García Cuevas y su equipo de investigadores, por las gestiones realizadas para que el atentado contra su hijo no quedara impune.

Expresó que lo logrado es un paso importante, pero que seguirá luchando hasta que se logre una sentencia definitiva e irrevocable.

De su lado, el procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, se mostró satisfecho con la sentencia, al indicar que ese veredicto era lo que esperaba la sociedad dominicana.

El atentado fue ordenado por Adriano Román, según determinaron las investigaciones del Ministerio Público y la Policía Nacional, y el plan fue orquestado desde la cárcel de Rafey.

La investigaciones, además, determinaron que el móvil del atentado criminal fue la sed de venganza de Adriano Román por la condena de 20 años de prisión en su contra por intentar asesinar a su ex esposa Miguelina Llaverías, cuyo abogado fue Jordi Veras.

El atentado ocurrió el 2 de junio del 2010, cuando el jurista penetraba a las instalaciones del Canal 25 de Santiago, donde fue herido de dos disparos en el rostro, perdiendo de manera permanente la visión en su ojo izquierdo.

Detalles

El juicio estaba previsto para iniciarse a las nueve de la mañana, sin embargo, comenzó a las diez, unos 17 minutos después de la llegada de los imputados.

Jordi, su padre y los demás integrantes de su familia llegaron primero que los imputados, al igual que sus abogados.

La audiencia comenzó con una exposición de los elementos de prueba a cargo del juez José de Acis Burgos. Luego, la secretaria del Primera Tribunal Colegiado empezó la lectura de la sentencia, a cada uno de los imputados.

Cuando se leía la sentencia, Jordi, y su padre empezaron a llorar, mientras los imputados escuchaban atentos los veredictos en su contra.

Algunos de los acusados, entre ellos Román, parecieron no inmutarse mientras se leía la sentencia. Candy Caminero, quien disparó a Jordi, se veía tranquilo, pero al salir de la sala de audiencia dijo que se cometió una injusticia en su contra.

Dice apelarán

De su lado, el abogado Bernardo Jiménez, representante de Engel Carela, manifestó que apelará la sentencia, alegando que fue injusta y abusiva contra su defendido.

Desde el inicio del juicio del caso Jordi Veras, se registraron numerosas audiencias y constantes incidentes promovidos por los imputados y abogados de los acusados, lo cual hizo más largo dicho proceso judicial.

En la audiencia de ayer, además, estuvo presente la fiscal de Santiago, Luisa Liranzo.

Expectación

Desde primeras hora de la mañana hubo en los alrededores del Palacio de Justicia mucha seguridad, con una larga fila de personas que pugnaban por penetrar al local, las que eran minuciosamente requisadas. Los imputados fueron llevados a la sala a las 9:45 a.m., y los jueces subieron a estrado 7 minutos después, mientras que a las 10:00 a.m. uno de los magistrados motivó la sentencia, y la secretaria terminó la lectura de la parte dispositiva a las 10:22 am. Se anunció la lectura completa de la sentencia para el 2 de julio a las 9:00 a.m.

Y si eso fue a Negro Veras, ¿Qué puede esperar el resto?


Sara Pérez
Ayer, martes 17 de junio del 1214 -¡FINALMENTE!- el Primer Tribunal Colegiado del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Santiago, integrado por los jueces Annelis Torres, José de Asís Burgos y Sergio Furcal, pudo dictar una sentencia, que se estuvo esperando por cuatro años y cuyo conocimiento de caso fue reenviado más de 40 veces, poniendo de mojiganga a todo el mundo, menos a Adriano Román, que era quien financiaba los reenvíos.

Esa sentencia, tal vez no es todo lo estricta y “ejemplarizadora” que puso ser, pero sí corresponde a una penalización que, primero, establece formalmente la culpabilidad de los acusados; segundo, condena a encarcelamientos mas o menos prolongados a los mismos y,  tercero, ordena una indemnización económica de importancia, que no cubre los costos de la tragedia, pero sí ayuda a recomponer, parcialmente, la economía de una familia de profesionales de clase media, que se vio obligada a buscar recursos donde no había, para minimizar ligeramente los destrozos que sufrió la víctima.

En conclusión, que aunque con retraso y sin recompensas completamente equivalentes a las pérdidas, se hizo justicia y a los jueces Annelis Torres, José de Asís Burgos y Sergio Fucal, hay que reconocerles -y hasta felicitarlos por tan atípica conducta- por haber cumplido con sus deberes y funciones, a pesar de los muchos escollos propiciados por la defensoría pública y también por abogados, de esos que proliferan en pantanos de aguas estancadas, tahúres y cómplices -que debían engancharse a sicarios- con los que siempre se asocia don Adriano, por afinidad de principios.

Ahora bien, durante todo este tiempo no ha sido una, ni dos, las veces que he oído a mucha gente -gran parte de ella conmovida por la atrocidad de los acontecimientos y la lentitud y desidia de la justicia – preguntarse “Y si eso es a Negro Veras ¿que será con el resto del país?

La pregunta no es ociosa. El doctor Ramón Antonio Veras, -Negro- padre la víctima y el destinatario final de la venganza de Adriano, es un personaje que -al margen de lo que él prefiera- tiene un espacio y un destino social, político y profesional, que no corresponde al reservado para el resto de la población.

Varios factores lo colocan en una posición que no es la del promedio de los dominicanos para reclamar justicia: Es un abogado penalista exitoso y con décadas de experiencia.

Conoce al dedillo los entresijos de la Justicia. Su hijo Jordi, quien sufrió el atentado, también es abogado y el resto de la familia se dedica a diversas profesiones: médicos, administradores de servicios de salud, administradores de empresas, gerentes de servicios de catering, en fin, un personaje y una familia relacionada en todos los estratos sociales dominicanos, desde los más humildes hasta los más encumbrados.

El historial político del doctor Veras como anti-trujillista y como acosado, apresado, perseguido y torturado en el régimen de Balaguer, le añade dimensiones a su nombre y articulaciones con el mundo político de todas las tendencias, que le dispensa deferencia y respeto, (a veces fingido) aunque mas de alguno le tenga ojeriza, en especial, por la coherencia política, donde hay tantos tránsfugas.

Por su reconocida labor profesional, tiene acceso fluido a los tribunales, al ministerio público, a la Suprema Corte de Justicia, al Palacio Nacional. Sus éxitos laborales le permitieron acumular algunos bienes para llevar una vida sin exceso de disipaciones, pero con cierta holgura.

La naturaleza de su carácter, puntilloso, meticuloso y persistente, también es un elemento a su favor, para bregar en los tribunales y exigir de estos, alguna clase de eficiencia.

Y es a esa persona, que tiene un lugar en la historia dominicana y con esas condiciones,  a quién la justicia se le hizo increíblemente esquiva y resbaladiza.

La culminación del proceso con una sentencia condenatoria, ha sido recibida como una reivindicación colectiva, por gran parte la sociedad dominicana, precisamente, porque si hasta a Negro Veras se le negaba justicia, en un caso donde las pruebas formaban marejadas, ¿Qué podía esperar el resto del país?

Incluso con la sentencia dictada, la pregunta sigue vigente: Si eso se lo hicieron a Negro, ¿Que pasa cuando las víctimas son los anónimos de a pie, que no son abogados, que no tienen recursos, que no cuentan con los mecanismos ni conocimientos para exigir una investigación exhaustiva?

Saludo y celebro la sentencia, en especial si la justicia va a cortar finalmente el acceso de Adriano a una fortuna que le permite ordenar crímenes desde dentro de la cárcel; pero este primer paso que han dado Negro y su familia debe marcar la pauta para que el país entero deje de ser tan vulnerable, ante quienes tienen con qué comprar cualquier clase la impunidad.

Adriano tiene 40 años de crímenes horrorosos y continuos, algunos de los cuales ni se mencionan. ¿Todavía no es suficiente?